martes, 13 de mayo de 2008

Cine y Moda


Llega el fin de semana; es sábado por la tarde y el día está feo. En estas ocasiones, parece que el único plan que resulta atractivo es acomodarse en un sofá con un recipiente gigante de palomitas, dispuesto para un maratón de películas. Ahora bien, ¿qué genero de cine podríamos elegir?

Para los que adoran la moda y su historia, no podría haber mejor alternativa que pasar una tarde disfrutando de los films que por alguna razón marcaron tendencia e introdujeron alguna prenda o accesorio gracias a que lo llevaban las estrellas más aclamadas de la época.

Antes, más que ahora, el vestuario establecía un punto de identificación entre los actores y el público. Existía una influencia recíproca entre el cine y la moda. El primero captaba los estilos con más aceptación incorporándolos a las historias y, por su parte, los diseñadores buscaban inspiración en los atuendos mostrados en la gran pantalla.

Historias insólitas y encantadoras, nombres adjudicados a prendas que devienen de personajes de ficción y locura generalizada por los detalles menos imaginados. Para ayudarlos en la selección, aquí va un top five con algunos de los films que no puede dejar de ver antes de morir.


Casablanca (1942):

Un clásico entre clásicos. Considerada como “The movie” entre los expertos del cine, la película lanzó al estrellato el tradicional impermeable beige con el forro a cuadros y el sombrero en composé que usó Humphrey Bogart en varias de las escenas del film. Obviamente que no se trataba de una gabardina cualquiera sino una firmada por la mítica Burberry, creadora y encargada de confeccionar la pieza para los soldados de la Primera Guerra Mundial. Si la firma ya era conocida en ese entonces, el film le propició el empujón final.

Casablanca, destinada principalmente a la propaganda anti-nazi, está ambientada en el Marruecos francés en plena Segunda Guerra Mundial. El genial vestuario fue obra de Orry-Kelly.

Eternamente popular entre los detectives y espías, la imagen de Bogart con esa prenda, una de las más enigmáticas y seductoras de la historia, es y será atemporal en el imaginario social.

The Wild One (1953):

Símbolo de juventud y rebeldía. La película planteaba el problema generacional de los jóvenes en los 50’s que estaban aburridos de la vida y desafiaban todo aquello que se les cruzara. Cómo olvidar al “malo” de Marlon Brando irrumpiendo en un apacible pueblo californiano con su banda de rebeldes vestidos con chaquetas de cuero trash, jeans cuidadosamente gastados, camisetas blancas y botas. Un look que gritaba “tengo onda” en cada detalle. Los Black Rebel Motorcycle Club (a los que le resulte familiar; el trío norteamericano B.R.M.C. debe su nombre a esta banda de inadaptados) iban con sus motocicletas sin rumbo alguno más que el que se les presentara. El outfit propuesto por estos rebels se convirtió en un hito de la moda y fue incansablemente reformulado a través del tiempo. Cada una de las prendas se transformó en básico de cualquier guardarropa y desde los Ramones hasta Madonna han tomado elementos del mismo adaptándolos a su vestimenta. So…"What're you rebelling against, Johnny?".



Desayuno en Tiffany’s (1961):

Tan personal en su estilo, Audrey, fue única. No hubo en la historia del cine una actriz tan elegante y sofisticada en su forma de vestirse como ella… hasta en sus pijamas lograba verse distinguida. Con un look totalmente opuesto a los cánones de belleza de su tiempo (encarnados por Marilyn Monroe), y con el exquisito couturier Givenchy tras sus espaldas, Audrey nos regaló un delicioso vestuario para cada uno de sus films. Desayuno en Tiffany’s puede que sea el más emblemático de todos.

En el papel de Holly Golightly, una joven socialité que quería pertenecer a la alta sociedad, Hepburn lucía de pies a cabeza by Givenchy tan glamorosa de noche como de día. Sus grandes anteojos negros, los vestidos que marcaba an su delgadez y sus ballerinas, perlas y trench-coats continúan inspirando mujeres en la elección de su vestimenta diaria.

Blow Up (1966):

¿Quién mejor que el gran Michelangelo Antonioni para recrear el swing londinense en plena década de los 60’s?

La película, basada en un relato del escritor argentino Julio Cortázar, se centra en la historia de un fotógrafo de moda (inspirado en David Bailey) que descubre un crimen a través de una de sus fotografías y se obsesiona por resolverlo. Si bien hay muchos análisis del film; el que nos interesa es el que se mete dentro del espectro de la moda y Blow Up fue la excusa perfecta para mostrar lo más fashion de esta época tan característica.

La cinta muestra fuertes dosis de sexo, drogas y rock, a las modelos y los artistas del momento, y a Londres en pleno movimiento mod. Algunas de las estrellas que aparecen son Jane Birkin, Veruschka y Vanessa Redgrave, enfundadas en típicos looks como mini-skirts y go-go boots de charol y vestidos corte A o trapecio introducidos por un joven Yves Saint Laurent.

La música de Herbie Hancock es una perlita adicional. Visualmente encantadora y musicalmente impecable… una verdadera obra maestra del mod.

Annie Hall (1977):

New York y la moda. Una combinación inmejorable de la que Woody Allen supo hacer uso en éste, uno de sus más aclamados films.

Junto con su actriz fetiche de la época, Diane Keaton, se despacharon con una magnífica comedia. El foco de atención hay que ponerlo en Annie (Keaton), la adorable ex novia y objeto de desconsuelo de Alvy (Allen). Su forma tan simpática y original de vestirse acaparó la atención de millones de mujeres que convirtieron su look en el nuevo must de fines de los 70’s. De más está decir que este “lookete”, tan femenino como masculino, tan novedoso como fresco, se diseminó por todas las tiendas. Los chalecos y pantalones de hombre, ocurrentemente combinados con corbatas, sombreros y tiradores fueron creados por la vestuarista Ruth Morley y el diseñador Ralph Lauren.

Un look andróginamente a la modé por el que Keaton ganó un Oscar al Mejor Estilo.

Factory Girl (2006):

Ambas tienen mucho estilo: una tuvo sus quince minutos de fama en la década de los 60’s, la otra triunfa como actriz en la actualidad. Por esto es que no hubo mejor elección que la de Sienna Miller para encarnar a Edie Sedgwick en el film Factory Girl. La película narra la vida de la musa de Andy Warhol que logro convertirse en ícono de la moda, así como Sienna que todo lo que toca lo convierte en tendencia. El corte de pelo a lo Vidal Sassoon, el negro furioso en los ojos, los colgantes, el animal print y el op-art ilustraron la década más lúdica de la moda del siglo pasado. El vestuario fue donado por marcas como Chloé, Prada y Louis Vuitton que aprecian el exquisito gusto de Sienna al vestirse.

En palabras de Lou Reed… tanto Sedgwick como Miller, verdaderas Femme fatals.

Carolina Prioglio
www.neomoda.com

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